Delante de la situación económica de crisis generalizada en España, muchos inversores están manteniendo posturas muy prudentes ante el riesgo de que el abismo se haga más profundo de lo que es actualmente.
La paralización de las inversiones especulativas en mercados bajistas es un contrasentido. Pretender enriquecerse bailando al son que baila la mayoría es materialmente imposible. Esta obsesión por atesorar liquidez de muchos particulares sólo beneficia a las entidades que, con su actitud especulativa, han conducido al sistema financiero al límite del colapso.
¿De qué sirve tener dinero en la cuenta con saldos elevados? ¿Cuál es el rendimiento de estos fondos? ¿No hay ningún negocio que en los próximos años pueda dar más? El dinero es un instrumento, no un fin en si mismo. El dinero es para transaccionar, no para retener.
La incertidumbre en el futuro nos hace ser prudentes, extraordinariamente prudentes y económicamente ineficientes. ¿Qué saldos tenemos que mantener en el banco para “cubrir” la posición? ¿Dos años de renta corriente? ¿Tres? ¿En serio alguien considera que, estando en plenas facultades mentales y físicas, no conseguirá ganar ni cinco durante 1000 días?
A día de hoy, el IBEX 35 ronda los 12000 puntos, lejos de los 15000 de hace 18 meses, pero todavía más lejos de los 7000 de hace un año. Analicemos fríamente qué hay dentro de este índice: las 35 principales empresas españolas con los 35 consejos de administración más poderosos, que tienen línea directa con el gobierno, con los bancos y con las instituciones internacionales. ¿Alguien cree que el Sr. Botín se quedará de brazos cruzados si pierde el 50% de su fortuna? La crisis les puede haber cogido a pie cruzado, pero se repondrán rápido, tienen las herramientas para hacerlo. Esta parada alcista puede servir para que suban al tren personas que antes ni lo podrían soñar. Ahora pueden ir en primera habiendo pagado billete de tercera.
Lo mismo pasa con los bienes inmobiliarios. ¿Quién se podía imaginar los descuentos del 30% actual en el año 2007? Ahora tenemos pisos baratos para comprar que, incluso, pueden tener una rentabilidad por alquiler más que aceptable (gracias al bajo precio de adquisición).
La pregunta es: ¿quién subirá al tren ahora? Me temo que sé la respuesta: los de siempre.
Ya lo decía Keynes, cito textualmente: “El inversor tiene que comprar, i no vender, en un mercado a la baja; es más racional la esperanza de conseguir gangas que entregarse a la psicología del pánico de la multitud.”.
¡Feliz especulación!

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