¿Luz al final del túnel?
El jueves día 22 asistí a la conferencia de Ramon Tremosa, “Catalunya País Emergent”. El profesor Tremosa, con el estilo que lo caracteriza, quiso transmitir a los asistentes una imagen de optimismo respecto a la situación actual.
Este mensaje lo transmitió con el apoyo de datos reales, y no de datos condicionados a la actuación futura del Gobierno.
El discurso lo centró en la importancia geoestratégica de Catalunya en lo referente al transporte mundial.
Según Tremosa, China se ha convertido en la gran fábrica del mundo, y bien pronto adelantará a los EEUU. Por otro lado, el mercado europeo es uno de los más cualificados tanto en población como en renta.
Hasta hace bien poco, los productos manufacturados en China pasaban por el Canal de Suez, cruzaban la Mediterránea, pasaban el estrecho de Gibraltar y subían por el Atlántico hasta desembarcar en los puertos de Holanda (básicamente).
Tremosa opinaba que este circuito no era eficiente. Desembarcar en un puerto de la Mediterránea ahorra tres días a los grandes barcos de mercancías.
Puertos en la Mediterránea hay muchos, pero con capacidad para desembarcar tantas toneladas de producto hay menos. Tremosa limitaba la competencia de los puertos de Catalunya y Valencia a Marsella y Génova. Según el profesor, la batalla por la capitalidad del tráfico marítimo está ganada, porque detrás de los puertos mediterráneos catalanes y valencianos hay un buen tejido industrial, capaz de acabar el producto semielaborado chino, mientras que detrás del puerto francés y italiano no hay prácticamente industria.
No faltó en la conferencia la denuncia contra la política de infraestructuras que priva de tener en el corredor mediterráneo un tren de mercancías que lleve a Europa los productos desembarcados.
El doctor descartaba que la solución viniese de mano de la Administración pública, y puso el ejemplo del AVE: para construir el Transiberiano en el s. XIX, de 12.000 km de largada y trabajando sólo de marzo a octubre por las nevadas, se tardaron 12 años; para hacer la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona (600 km) ¡se han necesitado 17 años!
Así pues, y siempre según Tremosa, el desarrollo de Catalunya vendrá de manos privadas, desarrollando un puerto aún más potente (Barcelona ya es la primera destinación mundial de cruceros) y haciendo una línea férrea que reparta los productos por toda Europa.
El auditorio aplaudió entregado: el libre comercio ganará y el gran capital contribuirá, de forma paradojal, a la mejor distribución de la riqueza...
El tiempo nos lo dirá.

Comentarios
Conectar o create una cuenta de usuario para comentar.